No todo lo que brilla es oro: Por el bien del bosque, la extracción del metal precioso en el Congo debería ser de pequeña escala

YAOUNDE, Camerún (24 de febrero de 2012)_ Los impactos perjudiciales de la extracción de oro y diamantes en la selva tropical de la Cuenca del Congo se pueden minimizar asegurando que las operaciones sean de pequeña escala, para que las personas de la localidad empleadas por el sector, continúen siendo motivadas a preservar los bosques donde viven y trabajan, advierte un nuevo estudio de CIFOR.
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Foto cortesía de Bullion Vault/flickr.

YAOUNDE, Camerún (24 de febrero de 2012)_ Los impactos perjudiciales de la extracción de oro y diamantes en la selva tropical de la Cuenca del Congo se pueden minimizar asegurando que las operaciones sean de pequeña escala, para que las personas de la localidad empleadas por el sector, continúen siendo motivadas a preservar los bosques donde viven y trabajan, advierte un nuevo estudio de CIFOR.

En el paisaje donde operan mineros artesanales de pequeña escala no hay impactos negativos sobre el bosque porque la escala de operación es muy pequeña y dispersa, y no se usan químicos perjudiciales para extraer los metales preciosos.

Los mineros artesanales usualmente se dedican también a la agricultura, pesca y caza para su subsistencia, sin embargo, son el oro y los diamantes los que proporcionan el dinero.

“Las personas de la localidad ven al bosque como abundante y con una función de abastecimiento – para ellos es como un supermercado donde encuentran alimentos, agua, carne, hierbas medicinales, buenos suelos y espacios sagrados”, dijo Verina Ingram, científica de CIFOR en Camerún y coautora de ¿El dios de los diamantes está solo? El papel de las instituciones en la minería artesanal en paisajes forestales, Cuenca del Congo (texto original en inglés).

“La mayoría de las personas cree que la presencia de la minería automáticamente significa deforestación – pero nosotros no vimos eso en áreas de minería artesanal o de pequeña escala, generalmente uno ve solamente algunos árboles derribados y pequeños arroyos desviados. En tanto que la minería aurífera de gran escala emplea tecnología y químicos, y se ve el tipo de impactos que son evidentes en otras áreas de África, donde domina la explotación.”

Más de 191 mil personas trabajan en operaciones de minería de pequeña escala en la Reserva Trinacional de Sangha en la Cuenca del Congo, aproximadamente cinco por ciento de la población local, quienes encuentran pequeñas cantidades de oro y diamantes en los bosques.

Hay una gran demanda de minerales en este momento, y el auge de la minería crecerá en la región en los próximos años, lo que augura serios impactos en los bosques de África. En Perú, en noviembre pasado, por ejemplo, se reveló que las tasas de deforestación eran seis veces más altas  en las regiones a lo largo del Río Amazonas donde hay presencia de minería aurífera.

La deforestación es solamente uno de los impactos ambientales de la minería de gran escala y de las operaciones de pequeña escala no controladas alrededor del mundo – el uso de cianuro y mercurio para extraer los metales preciosos del suelo puede llevar a una contaminación ambiental extendida, y tiene impactos especialmente serios en la salud de los mineros, sus familias y otras personas aguas abajo en las regiones en desarrollo, donde no cuentan con infraestructura de agua potable. También puede ocurrir la erosión de suelos, pérdida de la biodiversidad y contaminación de los sistemas fluviales.

En su mayoría, la minería de pequeña escala en el Congo no está regida por instituciones formales– los ingresos no están sujetos a impuestos y los permisos no se usan mucho. Debido a ello, una estrategia común para el desarrollo en la región es ampliar e industrializar las operaciones mineras como un motor para el crecimiento económico – pero esto podría traer graves consecuencias tanto para los bosques como para los medios de subsistencia de las personas.

“La ampliación podría llevar a impactos ambientales mucho más grandes y cualquier política de intervención tiene que ser cuidadosamente pensada,” dijo Ingram.

Más aún, las autoridades pueden intentar elevar los niveles de vida a través de una ampliación progresiva, pero esto puede tener impactos negativos sobre la autonomía y la calidad de vida, dijo.

“Los mineros de pequeña escala cuentan con pocos derechos a su favor, por lo que cuando las autoridades empiezan a intentar la profesionalización del sector, son los mineros artesanales los que pueden perder.”

Ingram señala que la Convención de la Organización Internacional del Trabajo sobre Seguridad y Salud en las Minas, que garantiza un mínimo nivel de protección para los mineros, no ha sido ratificada por ningún país de África Central.

Actualmente, los mineros a lo largo de la Cuenca del Congo todavía disfrutan de un alto grado de independencia y autonomía, en comparación con mineros de otras partes del mundo – particularmente en las zonas conocidas como “de conflicto de diamantes” de África Oriental y Occidental , donde la explotación y el trabajo infantil son endémicos.

Por otro lado, la gran mayoría de los mineros en la Cuenca del Congo trabajan por su cuenta – 70 por ciento en Camerún y 63 por ciento en la República Centroafricana. El crecimiento podría llevar a que los mineros se agrupen en sindicatos y aumenten su capacidad de organización, pero podría suceder lo opuesto, y situaciones de explotación podrían proliferar.

Más aún, cualquier medida política necesita ser adoptada a lo largo de las naciones de la Cuenca del Congo – la frontera entre Camerún y la República Centroafricana es porosa, y una falta de concordancia entre los países puede aumentar el contrabando, el tráfico de sustancias ilegales y otras actividades ilegales.

“Necesitamos recordar que estos son gobiernos frágiles tratando de gestionar zonas remotas donde hay problemas transfronterizos,” dijo Ingram.

Estos problemas, por supuesto, no son exclusivos de África Central. A nivel mundial, más de 13 millones de personas son empleadas por la minería de pequeña escala. Cuando se incluye a sus dependientes, más de 100 millones de personas alrededor del mundo dependen de la minería artesanal  para su subsistencia. El potencial para el desarrollo económico es enorme.

“Mantener bajo el nivel de impactos ambientales es solamente posible si tomamos en cuenta los tipos actuales de organización y sus estructuras. Entonces, ¿cómo se puede permitir todavía a las personas ganarse la vida pero de una manera sostenible y segura?” pregunta Ingram.

Esta nueva publicación es parte del programa de investigación de CIFOR sobre Bosques y Medios de Subsistencia y fue auspiciado por la Oficina para África Central y Occidental de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN-PACO).

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