“El dinero manda”: Los países con bosques tienen que ver los beneficios económicos de REDD+

BONN, Alemania (25 de mayo de 2012)__ Los países en desarrollo no se sentirán motivados a cambiar sus prácticas de negocios e invertir en esquemas REDD+ hasta que exista la certeza de que las aportaciones financieras que se han dado para promover el mecanismo de carbono forestal se materializarán en el futuro, dijeron expertos al margen de las conversaciones sobre cambio climático en Bonn.
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Lago Sentarum, Kalimantan Occidental, Indonesia. Tim Cronin/CIFOR

BONN, Alemania (25 de mayo de 2012)__ Los países en desarrollo no se sentirán motivados a cambiar sus prácticas de negocios e invertir en esquemas REDD+ hasta que exista la certeza de que las aportaciones financieras que se han dado para promover el mecanismo de carbono forestal se materializarán en el futuro, dijeron expertos al margen de las conversaciones sobre cambio climático en Bonn.

“El dinero manda,” dijo María Brockhaus, científica del Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR), en un evento paralelo a las reuniones de los Organos Subsidiarios de la CMNUCC. “El prospecto del financiamiento de REDD+ ya está cambiando el juego, pero si queremos que el cambio sea transformador y no quede solamente en la superficie, tiene que haber la certeza sobre lo que recibirán los países con bosques bajo el esquema de REDD+”.

Las conversaciones sobre la Reducción de Emisiones derivadas de la Deforestación y Degradación Forestal (REDD+) han llevado a los países a redactar regulaciones de apoyo, a embarcarse en proyectos piloto y a traer nuevos actores a la escena, según un estudio comparativo realizado por CIFOR. El estudio es parte de un libro sobre REDD+ que CIFOR lanzará a mediados de junio.

REDD+, esquema global que busca reducir las emisiones compensando a los países en desarrollo para que mantengan sus bosques, no forma parte de ningún tratado legalmente vinculante sobre el clima, y hasta ahora ha sido apoyado por fondos bilaterales y multilaterales, con $7.2 mil millones comprometidos desde 2008. Los expertos han mencionado que el financiamiento de REDD+ tiene que crecer significativamente para asegurar que las naciones ricas en bosques sientan que su inversión en el esquema valdrá la pena y que los pagos compensatorios estarán disponibles mucho después de que termine la fase inicial preparatoria.

“Lo que necesitamos es la certeza a largo plazo de que REDD+ será financiado, eso es más importante que el tema de necesidades inmediatas de financiamiento” dijo Louis Verchot, destacado científico de CIFOR en temas de cambio climático, en respuesta a un participante en el evento que manifestó su preocupación sobre el hecho que los países en desarrollo ya se estaban esforzando para gastar los fondos entregados para consolidar capacidades y que las instituciones necesitaban aplicar REDD+.

La ansiedad de los países desarrollados y en desarrollo, los primeros con problemas para obtener fondos para el clima en medio de una crisis financiera, y los segundos enfrentando una vulnerabilidad creciente por los impactos del calentamiento global, puede convertirse rápidamente en una espiral descendente de desconfianza, dijo en una sesión separada Mónica Araya, asesora financiera para el clima del gobierno de Costa Rica. “Una parte estará diciendo ´estoy entregando el dinero´ y la otra mitad dirá ´el dinero no está siendo entregado”.

Es necesario que hayan más “conversaciones concretas” sobre el flujo del financiamiento para el clima, para conocer la cantidad que se entregó para proyectos y países específicos, así como dónde y porqué se entregaron, dijo Araya. Los países en desarrollo también necesitan ser transparentes en la forma en que se está gastando el dinero y si es que se está logrando una diferencia en cuanto a la reducción de emisiones, explicó.

El estudio de CIFOR, parte de un Estudio Comparativo Global sobre REDD+ de cuatro años, indica que la disponibilidad de información y las nuevas ideas también pueden iniciar el cambio. Combinadas ambas con incentivos económicos, pueden conducir a cambios en las relaciones de poder entre los principales actores existentes, por ejemplo, los ministerios involucrados en planeación forestal y los negocios que operan en los bosques y alrededor de los mismos, trayendo nuevos actores a la escena, los que pueden usar también las herramientas con que cuentan para alterar intereses específicos.

REDD+ ya ha traído cambios a países con bosques; Indonesia impuso una moratoria de dos años a nuevas licencias de concesión en bosques primarios y de turba, y Brasil está disminuyendo las tasas de deforestación en más de 70 por ciento. Noruega, que ha comprometido hasta US$2.8 mil millones de financiamiento para REDD+, de acuerdo con un informe de noviembre 2011 del Overseas Development Institute (ODI) y Heinrich Boll Stiftung, ha llamado a este esquema “la más grande historia hasta el momento en las negociaciones del cambio climático”.

Aun así, se requiere un cambio más allá del sector forestal para aprovechar todo el potencial de mitigación de REDD+, dijo Brockhaus. “REDD+ necesita cambiar antes de que pueda inducir más cambio, incluso en otros sectores. Este problema del ‘huevo y la gallina´ será el obstáculo final si es que las ideas de cambio y los incentivos no son convincentes y confiables.”

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