Las naciones ricas en bosques necesitan avanzar en MRV y el financiamiento de REDD+

Selva tropical en Papua, Indonesia, Manuel Bossiere/CIFOR

BONN, Alemania (07 Junio de 2012)__ Las conversaciones sobre cómo recolectar y usar los fondos para la mitigación y adaptación en el segundo periodo de compromiso del Protocolo de Kyoto, que va del 2013 al 2020, serán clave durante futuras conversaciones sobre cambio climático, para asegurar que REDD+ pueda avanzar. Las naciones ricas en bosques no pueden esperar mucho más tiempo sin avances en el financiamiento, dijo un experto durante las conversaciones en Bonn, llevadas a cabo en el mes de Mayo.

REDD+ no puede esperar al nuevo tratado sobre el clima cuyo inicio está programado para 2020 para recibir el financiamiento adecuado para poner en movimiento proyectos pilotos pasados, dijo Louis Verchot, científico principal sobre cambio climático del Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR). “Hemos estado hablando acerca de REDD+ desde 2005. No podemos estar hablando de esto durante 15 años y no ver acciones” dijo Verchot. “Los países van a tener que comprometer dinero y mucho más dinero”.

Los negociadores también necesitarán hablar de los detalles de un mecanismo sólido de medición, reporte y verificación (MRV por sus siglas en inglés), acordado durante la última ronda de conversaciones en Durban, Sudáfrica, dijo Verchot. Esto incluye cómo implementar un “enfoque paso a paso” empleado para fijar los niveles de emisión contra los cuales se medirán las reducciones de carbono bajo los esquemas REDD+ (Reducción de Emisiones derivadas de la Deforestación y la Degradación Forestal).

Durante dos semanas de reuniones SBSTA, las partes de los organismos científicos y técnicos de la CMNUCC darían forma al borrador del texto para desarrollar y avanzar los acuerdos alcanzados en la Conferencia de las Partes (COP) 17 en Durban en la siguiente ronda de conversaciones sobre el clima en Doha, Qatar.

“Los países entregaron por escrito ideas para el contenido de una decisión sobre las modalidades, o parámetros de implementación antes de llegar a Bonn. En los días siguientes, las analizarían y formularían una decisión,” dijo Verchot, que ha tomado parte en las negociaciones sobre cambio climático durante nueve años. “Deberíamos salir de esta reunión con los principales temas de la decisión y un proyecto de texto que se negociará desde ahora hasta diciembre.”

Financiamiento

Una de las principales decisiones tomadas sobre el clima el año pasado fue un acuerdo para tener un segundo periodo de compromisos del Protocolo de Kyoto para cinco u ocho años, como un puente antes de que entre en vigencia un nuevo tratado en el 2020. El tratado actual sobre el clima legalmente vinculante, no incluye a REDD+ y expira este año.

Aun cuando los negociadores no tratan específicamente el financiamiento de REDD+ en SBSTA, se espera que las conversaciones de financiamiento general en el segundo periodo de compromiso de Kyoto darán alguna indicación sobre cómo se van a financiar los esfuerzos de mitigación y adaptación, dijo Verchot. “Eso podría tener un impacto más grande sobre REDD+ permitiendo que las cosas avancen.”

Los países en desarrollo ya están avanzando en las preparaciones de REDD+, incluyendo proyectos de reglamentos, estableciendo instituciones de apoyo y desarrollando proyectos piloto – actualmente hay por lo menos 340 proyectos piloto en marcha. Sin embargo, la investigación ha mostrado que muchos desarrolladores de REDD+ actúan con cautela  al informar a las comunidades locales acerca del esquema global de carbono forestal para evitar levantar las expectativas si es que el financiamiento a largo plazo no se materializa.

Actualmente REDD+ es financiada con fondos públicos principalmente, a través de asociaciones multilaterales y bilaterales. Sin embargo, la distribución de fondos a los países que se están preparando para los programas REDD ha sido lenta, aumentando las preocupaciones de que los países ricos en bosques quedarán frustrados con el esquema.

Desde 2008, se ha comprometido un estimado de $7.2 mil millones para REDD+, pero los desembolsos están muy por debajo de este nivel. $4.5 mil millones adicionales han sido prometidos como financiamiento para un “Rápido Inicio” para 2010-2012, pero una importante proporción todavía tiene que ser asignada. Por ejemplo, de acuerdo con el informe de PricewaterhouseCoopers encargado por el gobierno del Reino Unido en Julio 2011, el Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques (FCPF, por sus siglas en inglés) ha desembolsado solamente ocho por ciento de sus fondos desde su creación en 2008.

Los negociadores también acordaron en Durban establecer un organismo para distribuir y gestionar el Fondo de Clima Verde, que se espera gastará $100 mil millones anualmente a partir del 2020 en adelante, para financiar proyectos de mitigación y adaptación en países en desarrollo, con la posibilidad de incluir a REDD+. Sin embargo queda pendiente la pregunta de cómo se obtendrá el dinero.

Medición, reporte y verificación (MRV)

Las partes en la reunión de SBSTA también tratarían los requerimientos para que las naciones con bosques determinen sus niveles de referencia de emisiones, que son el punto de comparación habitual contra el que se medirá la reducción de emisiones de REDD+. Estas han optado por un “enfoque paso a paso”, que esencialmente permite a los países con bosques usar métodos simples de MRV en la fase preparatoria de REDD+, los mismos que luego serán desarrollados en sistemas contables precisos, más complejos y más fiables, en el futuro.

Dicho enfoque garantizará que todos los países, aun aquellos que carecen de datos detallados e instituciones  midan las emisiones con exactitud y puedan unirse de inmediato a los esquemas REDD+, dijo Verchot. Esto también establece claramente el camino para la mejora de un país.

Otro tema a ser tratado es cómo integrar los requerimientos de MRV en REDD+ con los de Acciones de Mitigación Apropiadas a Nivel Nacional (NAMAs por sus siglas en inglés), que son otras políticas y acciones voluntarias dirigidas a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en los países en desarrollo. “Las partes quieren asegurar que no haya un conteo doble de emisiones y que los dos esquemas sean compatibles entre ellos”, dijo Verchot.

En Durban se instó enérgicamente a los países en desarrollo para que desarrollen NAMAs y estrategias de desarrollo para bajas emisiones, las cuales también se pueden usar para apalancar la asistencia financiera de los donantes, dijo Neeraj Prasad, Gerente de Cambio Climático en el World Bank Institute. Hay una idea emergente para llevar un registro de NAMAs, desde el cual los donantes bilaterales podrían buscar compatibilidades con sus planes de financiamiento, dijo.

Agricultura

En Durban, la COP también acordó mantener una amplia conversación para fijar la agenda sobre agricultura bajo SBSTA. Esta tratará el rol de la agricultora como causante de la deforestación, a medida que los bosques enfrentan una presión creciente  con el aumento de la población mundial que se espera llegará a nueve mil millones para 2050, exigiendo más tierra para la producción de alimentos.

“El progreso de las conversaciones sobre agricultura parece probable y se llevarán a cabo separadamente de las conversaciones sobre REDD+ dijo Verchot. Estas negociaciones deberían generar planes para establecer un mecanismo que ayude a la agricultura a adaptarse a las nuevas tensiones impuestas por el cambio climático, incluyendo apoyo técnico y financiero a países vulnerables como los menos desarrollados, y para integrar las reducciones de emisiones por agricultura en los NAMAs.


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