Proteger los bosques y reducir la pobreza van de la mano

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By Pablo Fonseca Q.

Pav Sukhdev, jefe de la Iniciativa Económica Exológica del PNUMA. Photo: Pablo Fonseca Q.

La protección de los bosques y la reducción de la pobreza pueden ir de la mano en todo el mundo. Durante mucho tiempo, muchos países creyeron que proteger los bosques implicaba conservarlos de manera total, impidiendo cualquier tipo de explotación. El problema con que se encontraron fue que muchísimas personas tienen en los bosques una fuente importante de los recursos con los cuales sobreviven. Así, la protección de bosques en algunos casos no era del todo bien vista por sus vecinos de escasos recursos.

Pav Sukhdev, jefe de la Iniciativa Económica Exológica del PNUMA, explicó esta mañana en el Forest Day cómo el bosque es una fuente importantísima de recursos para cientos de millones de personas en todo el globo.

Sukhdev expuso parte de una investigación en la cual él participó y calcula el valor de los “servicios ecosistémicos” como porcentaje del PIB de un país. Por servicios ecosistémicos se entienden los recursos que dan los bosques, como la madera, el agua fresca y los nutrientes de los suelos.

Sukhdev y su equipo calculan que, para un país como Brasil, los servicios ecosistémicos de los bosques representan cerca del 20% del PIB; pero, lo que más le impresiona es que para los 20 millones de personas que viven en pobreza en ese país sudamericano, ese porcentaje se eleva hasta cerca del 89%.

Una situación similar se presenta en países como Indonesia e India, donde son lo pobres quienes más provecho le sacan a los bosques.

Esto lleva a Sukhdev a dos grandes conclusiones: los pobres necesitan de los bosques para sobrevivir y, al mismo tiempo, mejorar los recursos que dan los bosques indudablemente mejorará la calidad de vida de estas poblaciones.

“Hay evidencia económica de que esto es así”, dijo el expositor. Sus cálculos hablan de un retorno de inversión de hasta el 50%. “Cuando se construye un puente o una carretera, un retorno de inversión de 15% está muy bien, imaginen lo que quiere decir un retorno del 50%”, señaló.

Al aumentar la calidad de vida de las poblaciones más pobres que viven en los bosques y de los bosques, los gobiernos se están asegurando que tendrán más retribuciones fiscales, lo cual a final de cuentas los terminará beneficiando también.

Eso sí, se debe tener mucha paciencia para ver estos resultados. “No se trata de si habrá o no ingresos fiscales, sino de cuándo llegarán. Son ingresos fiscales a futuro, es una cuestión de tiempo”, señaló Sukhdev.

De las 525 millones de granjas en el mundo, 400 millones son de menos de dos hectáreas, lo cual implica que son casi de subsistencia, y la inmensa mayoría se encuentran en un sitio muy cercano a un bosque.

Las granjas se benefician de los bosques y, cuando estos desparecen, su productividad se viene a bajo, según lo mostró el cineasta John Liu en un cortometraje que presentó en la misma actividad.

El 60% de las tierras cultivables del mundo están degradadas de alguna manera y la clave para lograr su recuperación no son más fertilizantes, sino recuperar el ecosistema que existe a su alrededor, el bosque, se explicó en el Forest Day.

Las palabras de Sukhdev fueron apoyadas por Inger Andersen, vicepresidenta para el Desarrollo Sustentable del Banco Mundial.

“El éxito es posible. Necesitamos concentrarnos en la gente y en el punto de contacto de la gente con los bosques. Tenemos que hablar de la gestión de los ecosistemas, ya no como proyectos pilotos, sino como un factor más de la adaptación de las comunidades al cambio climático”, dijo  Andersen.

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